Noticias de Nutrición y Estética Ana María Luzón

 

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RELACIONAN EL CONSUMO FRECUENTE DE SETAS CON MENOR RIESGO DE DETERIORO COGNITIVO

Publicado el 26 de marzo 2019
 
El estudio Dieta y Envejecimiento Saludable (DaHA) llevado a cabo en Singapur con 650 participantes con una edad superior a 60 años ha encontrado que las personas que consumen al menos dos veces por semana dos porciones (unos 300 g) de setas tienen un riesgo 50% menor de desarrollar un deterioro cognitivo leve que las que no lo hacen. Estos resultados son independientes de la edad, sexo, estilo de vida u otras enfermedades existentes en el sujeto.

Estos datos apoyan el papel potencial de los hongos y de sus principios activos, en concreto, la ergotioneína (con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias) para retrasar la degeneración neuronal.

El estudio se ha publicado en la revista Journal of Alzheimer Disease.

Aunque este tipo de estudio observacional no puede demostrar que sea la causa, sí que merece la pena hacer un seguimiento en el tiempo para poder ir elaborando una “dieta saludable” para el cerebro.

 

EL ESTUDIO PURE, REALIZADO A NIVEL MUNDIAL, CUESTIONA ALGUNAS RECOMENDACIONES DIETÉTICAS ACTUALES

Publicado el 4 de marzo 2019
 
El estudio PURE (estudio epidemiológico rural prospectivo) ofrece una nueva perspectiva de las tendencias alimentarias globales y su impacto en la salud del corazón. PURE está preparado para realinear el pensamiento sobre la dieta y la salud del corazón.

Al ofrecer una nueva perspectiva sobre el consumo de productos lácteos, grasas, carbohidratos y frutas y verduras, el estudio sugiere que los alimentos que forman una dieta saludable para el corazón de las personas en todo el mundo pueden diferir de lo que se pensaba anteriormente respecto de una ingesta moderada de lácteos y qué tipo de grasas tienen un papel potencialmente beneficioso, así como del consumo de carbohidratos.

Analiza los datos referentes a la dieta al siglo XXI con una perspectiva global y un contexto más amplio, lo que permite que se abra una nueva oportunidad para el debate y la discusión sobre la dieta y el riesgo cardiovascular.

Con cobertura en 1000 comunidades, en 21 países y 6 continentes, con múltiples grupos étnicos y diversidad cultural, se dividió a más de 218.000 participantes en cinco grupos según la calidad de su dieta basada en productos alimenticios que se asociaron individualmente con un menor riesgo de muerte. Después de ajustar los factores que podrían influir en la relación, en comparación con la dieta de peor calidad, la dieta de mayor calidad se asoció con un riesgo significativamente menor de eventos cardiovasculares mayores y muertes.

Si bien el consumo de lácteos y carbohidratos actualmente forma parte de los datos estudiados, el Prof. Yusuf, autor principal del estudio, Director del Instituto de Investigación de Salud de la Población (PHRI) en la Universidad McMaster en Hamilton, Canadá, señala que PURE ya ha establecido que el alcohol está asociado con un aumento del cáncer sin un efecto protector neto sobre la ECV; y que la ingesta de sodio mayor de 5 g por día está asociada con eventos adversos, sin embargo, la ingesta por debajo de 3 g también puede estar asociada con eventos adversos, lo que desafía las pautas actuales que recomiendan reducir el sodio a menos de 2.0 g / día.

Los datos más recientes, sobre frutas y verduras, grasas y carbohidratos, se presentaron en la ESC 2018 en Múnich y se publicaron en The Lancet y encontraron que el efecto protector aumentó con un mayor consumo de frutas y verduras de 4– 5 raciones al día. También hay una distinción importante según se consuman verduras crudas o ligeramente cocidas, siendo más protector que comer verduras bien cocidas.

El equipo del estudio descubrió que el consumo moderado de todas las formas de grasas que se producen naturalmente en los alimentos comunes, a diferencia de las grasas trans que son en su mayoría artificiales, se asoció con un riesgo menor, mientras que el consumo elevado de carbohidratos (más del 60% de la energía total) se asoció con mayor riesgo, desafiando el dogma convencional, aunque no la evidencia.

“Pensar en lo que constituye una dieta de alta calidad para una población global debe ser reconsiderado’, agregó. ‘Por ejemplo, nuestros resultados muestran que la ingesta moderada de productos lácteos y carne se asocia con un menor riesgo de ECV y muertes. Esto difiere de los consejos dietéticos actuales”

PURE sugiere que, en lugar de minimizar los productos lácteos, una cantidad moderada (tres porciones al día) puede proteger el corazón en lugar de dañarlo. Las recomendaciones dietéticas actuales para ayudar a evitar la ECV se basan en estudios realizados hace décadas en países de altos ingresos cuando las dietas eran muy diferentes, en un momento en que la ingesta de grasa en algunos de los países estaba en niveles mucho más altos que en la actualidad en Europa y América del Norte.

Algunos de los datos revisados, como el gran ensayo aleatorizado de NIH, la “iniciativa de salud de la mujer”, no encontraron beneficios al reducir las grasas, y el metaanálisis de los estudios observacionales de grasas saturadas tampoco mostró ningún beneficio.

“Las grasas naturales parecen ser protectoras en los niveles actuales consumidos y esto nos llevó a pensar que para la mayoría de los nutrientes esenciales puede haber una curva en forma de U: demasiado alto puede ser malo, demasiado bajo puede ser malo. Demasiado alto refleja sobrenutrición, demasiado bajo refleja una insuficiencia nutricional, por lo que siempre existe un punto de equilibrio. Esto se muestra ampliamente con muchos de los micronutrientes y la mayoría de los sistemas fisiológicos y se describe como un principio clave en muchos libros de texto de nutrición “.

Actualmente se insta a las personas a reducir las grasas saturadas y a un aumento en la ingesta de carbohidratos, lo que PURE ahora dice es que esto puede ser menos beneficioso. Yusuf admite que vale la pena explorar si existen diferencias importantes entre los efectos de los granos enteros o los carbohidratos refinados en la salud y dichos análisis están en curso en la actualidad. ‘Lo que estamos demostrando es que quizás las dietas ricas en carbohidratos no son tan buenas y que otras grasas podrían no ser tan dañinas como pensábamos. Por lo tanto, es posible que no tengamos que restringir el consumo de grasas en la medida en que pensábamos anteriormente’.

Yusuf cree que PURE tiene la ventaja sobre la forma en que se diseñaron los estudios en el pasado o sobre cómo se recopilaron los datos anteriormente. La mayoría de los datos anteriores provienen únicamente de los países de ingresos altos y occidentales, y con frecuencia en subconjuntos seleccionados de la población, como las profesiones de la salud que siguen un patrón de dieta determinado y estrecho. Esto no necesariamente refleja lo que consume la población más amplia, incluso en los países occidentales, y probablemente no refleja lo que consume la mayor parte del mundo. En el pasado estábamos extrapolando los datos recopilados en un subconjunto selecto de entre el 10% y el 15% de la población mundial. El gran avance que hizo PURE fue el de traer un amplio espectro de información que no se había recopilado antes en un solo trabajo. Sitúa la discusión sobre la salud del corazón y la dieta en un nivel más moderno y global. Ese fue el logro notable de PURE, y está obligando a las personas a pensar en los extremos de la dieta: una ingesta demasiado baja o demasiado alta en grasas puede ser mala, los carbohidratos demasiado altos pueden ser malos y muy bajos también pueden ser malos; lo cual lleva a reconsiderar los conceptos relacionados con la nutrición respecto a lo que debería ser el nivel óptimo de ingesta.

 

LOS EMULSIONANTES, ADITIVO COMÚN EN LOS ALIMENTOS, PUEDEN AFECTAR A LA MICROBIOTA INTESTINAL Y AUMENTAR LA ANSIEDAD

Publicado el 11 de febrero 2019
 
Según un estudio, los emulsionantes que se introducen como aditivos comunes en los alimentos producen cambios fisiológicos y de comportamiento. Se trata de un tipo de ingredientes que está presente en una amplia gama de alimentos, como algunos tipos de pan, chocolate, margarina, carnes procesadas y otros, y cuya función es modificar la textura de los alimentos y aumentar la vida útil de los mismos.

En investigaciones anteriores se había observado que estos emulsionantes alteran el microbioma de los ratones, causando inflamación de bajo grado, lo cual aumenta el riesgo de obesidad y de otros trastornos metabólicos. Otro trabajo, esta vez en seres humanos, concluía que el consumo de este tipo de aditivos puede afectar a las bacterias intestinales, que “pueden verse directamente afectadas”.

El último estudio relacionado lo realizó un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Georgia (Atlanta, EEUU), que enfocó su trabajo hacia dos emulsionantes comunes: la carboximetilcelulosa (CMC) y el polisorbato-80 (P80) y su efecto en la salud mental. Los científicos añadieron CMC y P80 al agua potable de un grupo de ratones durante 12 semanas y midieron su comportamiento, cambios en su microbioma y otros parámetros fisiológicos después de este tiempo.

“Nos preguntamos si pueden los efectos de los emulsionantes sobre la inflamación sistémica hacerse extensivos al cerebro y al comportamiento, y la respuesta fue que sí”, señala uno de los autores del trabajo, el profesor Geert de Vries.

Observaron, tras las doce semanas de consumo de emulsionantes en el agua, que sí se habían visto afectadas las bacterias intestinales, aunque las consecuencias fueron distintas en los machos que en hembras: en el caso de los machos aumentaba el comportamiento ansioso y en el de las hembras, disminuía la conducta social. Para los investigadores, existen diferencias entre la forma en que funcionan el sistema inmunitario masculino y el femenino, lo que podría llevar a estas diferencias entre machos y hembras.

Se trata de un trabajo preliminar y estos expertos afirman que van a seguir trabajando en ello, ya que “determinar la medida en que los estudios en ratones se pueden extrapolar a los humanos es intrínsecamente difícil”. Sin embargo, consideran que se trata de una investigación necesaria dado que, en los últimos años, la ansiedad en la sociedad occidental ha aumentado, así como la enfermedad inflamatoria intestinal. La pregunta ahora es: ¿tienen los aditivos alimentarios alguna responsabilidad en ello? Los responsables de la legislación sobre seguridad alimentaria deberán hacer un seguimiento de este tipo de aditivos.

 

LOS DELGADOS SEDENTARIOS TAMBIÉN TIENEN MAYOR RIESGO CARDIOVASCULAR

Publicado el 5 de febrero 2019
 
Tener un peso normal no es sinónimo de tener buena salud. Un grupo de investigadores de la Universidad de Florida, en Estados Unidos, ha realizado un estudio que determina que las personas delgadas, o en su peso, que son sedentarias tienen el mismo riesgo de infarto de miocardio o de ictus que las que tienen sobrepeso.

El trabajo, que se ha publicado en American Journal of Cardiology, ofrece algunas conclusiones interesantes. En primer lugar, aquellas personas que tienen peso normal y, aunque pasen la mayor parte del tiempo sentados, realizan un mínimo de 150 minutos semanales de actividad moderada, tenían un riesgo un 58% menor de sufrir un ictus o un infarto que las personas con sobrepeso. No obstante, aquellos que tenían peso normal, permaneciendo la mayor parte del tiempo sentados pero hacían muy poco ejercicio, contaban con un riesgo de padecer infarto o ictus similar al de las personas con sobrepeso.

El trabajo se realizó con un grupo de participantes de entre 40 y 79 años que no tenían antecedentes de enfermedad cardíaca. Dividieron a los sujetos entre distintos grupos por su IMC y asignaron a cada uno de ellos un riesgo cardiovascular por distintos factores, además del índice de masa corporal.

Observaron que el 35% de los participantes tenía un alto riesgo de sufrir un evento cardiovascular y que, aproximadamente el 30% de las personas con un IMC normal, tenía alto riesgo de sufrir un infarto o unictus. Algunos factores que incrementaban el riesgo eran, por ejemplo, contar con alta cantidad de grasa en la región intestinal, o tener problemas respiratorios al realizar esfuerzos físicos.

Los investigadores advierten: “tener un peso normal no es suficiente para estar sano. Un estilo de vida sedentario puede erosionar la ventaja de un peso saludable y aumentar el riesgo cardiovascular que se tiene respecto a las personas con sobrepeso”.

Además, explican que “cuando las personas son sedentarias, especialmente en la mediana edad y más allá, pierden masa muscular magra y la capacidad cardiorrespiratoria disminuye”.

 

CONFIRMAN LA RELACIÓN INVERSA ENTRE EL CONSUMO DE FIBRA DIETÉTICA Y VARIAS ENFERMEDADES

Publicado el 22 de enero 2019
 
Un estudio publicado en línea el 10 de enero en la revista The Lancet en el que se han revisado y analizado 40 años de estudios, incluidos 185 estudios observacionales con datos que abarcan 135 millones de personas por año y 58 ensayos clínicos, con 4635 participantes, concluye que comer al menos 25 a 29 g de fibra dietética al día proporciona beneficios significativos para la salud, disminuyendo tanto el total de muertes como la incidencia de cardiopatía coronaria, diabetes tipo 2 y cáncer colorrectal.

Es importante resaltar que estos estudios se han realizado con personas que consumen alimentos vegetales con su correspondiente contenido en fibra; pero no es el único elemento responsable del beneficio, sino todos los otros nutrientes que contienen: vitaminas, minerales, oligoelementos… Que nadie piense que estos mismos resultados se obtendrían tomando un suplemento diario de fibra si los alimentos de origen vegetal están excluidos de su dieta.

Por cada 8 g de aumento en la fibra dietética que se consume diariamente, el total de muertes e incidentes de cardiopatía coronaria, diabetes tipo 2 y cáncer colorrectal disminuyó entre un 5% y un 17%. También hubo una mayor protección contra el accidente cerebrovascular y el cáncer de mama

Los mayores beneficios en el consumo de fibra se observaron en individuos que consumían de 25 a 29 g por día.

A continuación, se muestra una relación de alimentos según su contenido en fibra vegetal (extraído del libro “Método Luzón, La Dieta Gourmet”)

CONTENIDO EN FIBRA DE LOS ALIMENTOS

Verduras y hortalizas en orden decreciente según contenido en fibra: Perejil, espinacas, guisantes, grelos, coles de Bruselas, brécol, repollo, lombarda, berros, brotes de soja, endibia, berenjena, judías verdes, coliflor, apio, espárragos, lechuga, tomate, pimiento rojo, escarola, calabacín, acelga, cardo, pimiento verde, alcachofa y pepino.

Frutas en orden decreciente según su contenido en fibra: Nísperos, grosellas, frambuesas, moras, membrillo, dátil, arándanos, aceitunas, fresas, higos, nectarinas, peras, naranja, aguacate, mandarina, chirimoya, cerezas, mango, caqui y piña.

Los frutos secos también tienen un elevado contenido en fibra.

Las legumbres secas asimismo tienen alto contenido en fibra, en orden decreciente: Alubias, garbanzos y lentejas.

Los cereales integrales también son otra fuente de fibra.